Histórico encuentro del papa Francisco con Presidente de Cuba

- De forma inédita, la mañana de este domingo 10 de mayo, a las 09h30 (hora de Roma), el papa Francisco recibió en audiencia privada al Presidente de Cuba, Raúl Castro, con quien se reunió por cerca de 55 minutos.  En la cita, el mandatario cubano agradeció al Pontífice por las gestiones cumplidas para lograr el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos. Luego de la reunión privada, el Papa Francisco y Raúl Castro pasaron al salón contiguo detrás del Aula Paulo VI para el intercambio de regalos.

El presidente Castro regaló al Papa una medalla conmemorativa de los dos siglos de la Catedral de La Habana y un cuadro del famoso pintor cubano Kacho, titulado "Milagro", en el que se ve una persona en la playa rezando arrodillada ante una cruz armada con barcos de naufragio. El mismo pintor explicó que está inspirada en el trabajo del Papa por los migrantes y su visita a Lampedusa.

Francisco regaló al mandatario cubano la exhortación apostólica: "La alegría del Evangelio" y un medallón de San Martín de Tours, que representa al santo en el momento que cubre a un pobre con su propio manto de soldado. El Obispo de Roma explicó que le gusta entregar este regalo porque lo que tenemos que hacer es cobijar al pobre y después promocionarlo como persona.

Subiendo a su automóvil Castro declaró a los periodistas: "Agradecí al Papa su trabajo en favor del acercamiento entre Cuba y Estados Unidos".

Es el primer encuentro entre Francisco y Castro, mientras el Papa está considerando su visita a la Isla caribeña de paso a Estados Unidos para el Encuentro Mundial de Familias en setiembre de 2015.

Sobre Monseñor Romero

 

 

Mensaje del Prior Provincial de la Provincia San Vicente Ferrer en Centroamérica, en ocasión de la Beatificación de Monseñor Óscar Romero.

 


Muy queridos hermanos y hermanas  en la Orden

de Predicadores:

 

Puestos en camino hacia la Pascua, deseo enviarles un saludo fraterno, en la misión común de predicar el Evangelio de la vida y de la paz.

 

Me atrevo a escribirles para compartir el gozo de nuestros pueblos ante la anunciada beatificación de Monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, IV Arzobispo de San Salvador, El Salvador. Asesinado por el odio a la fe, el 24 de marzo de 1980.

 

Para nosotros como frailes predicadores, que caminamos en medio de las esperanzas  y miserias de  los pueblos centroamericanos, es motivo de alegría  su próxima beatificación a realizarse el día 23 de mayo en la República de El Salvador, Centro América. Durante años y años hemos sido testigos que Monseñor Romero,  ha sido reconocido por el mundo entero desde mucho antes.

 

A Monseñor Romero se le conoce como "el salvadoreño más universal", reconocido dentro y fuera de la Iglesia; hombre de Dios, pastor y testigo de la fe en la hora cruenta de su pueblo. Por ello, en esta reflexión deseo compartir y rememorar a varios frailes aún presentes entre nosotros, quienes acompañaron y vivieron esos momentos pascuales de la Iglesia salvadoreña.

 

Monseñor Romero, como hombre de Dios, fue un hombre de oración continua y entre su devoción personal fue el santo Rosario, el cual le acompañaba entre sus manos, en los terribles momentos de persecución. Afirmaba: "El que reza el rosario con sentido de  Evangelio se hace cristiano en la mejor escuela, en la escuela de la Virgen, que es la mejor cristiana" (Homilía del 2 de octubre de 1977).

 

Su cercanía y amor hacia nuestra Orden es conservada aún en cada uno de los rincones de nuestro Convento e Iglesia El Rosario, en San Salvador. La misma estructura de nuestro templo conventual, guarda todavía las señales y heridas de los momentos más violentos de represión contra el pueblo y la Iglesia perseguida, donde el único refugio para la población  pobre y vulnerada era nuestra Iglesia.

 

Muchas veces, Monseñor Romero y los frailes de entonces, acogían en su seno a las organizaciones populares, convirtiéndose en el único lugar de acogida ante la represión sociopolítica y religiosa de ese tiempo. En la homilía del 13 de mayo de 1979  manifestaba: "Agradezco que en esta Iglesia de El Rosario, convertida en un hogar donde estamos como en una familia, me hayan dado una acogida tan calurosa que para mí es un nuevo motivo de estimular a seguir conviviendo y compartiendo las alegrías y las tristezas, las preocupaciones, las tragedias, las angustias y las esperanzas de este pueblo, que juntos vamos peregrinando".

 

En esa misma predicación guarda una memoria entrañable cuando relata su participación en la beatificación del hoy San Francisco Coll OP, fundador de las hermanas  dominicas de la Anunciata. En esa misma homilía el agradecimiento y admiración a los hermanos y hermanas de la Orden de Santo Domingo y un fiel recuerdo haber visitado nuestra Curia General y además asistido en las celebraciones por este acontecimiento en la Iglesia de Santa María Sopra Minerva en Roma. Al referirse a este acontecimiento en su Diario Pastoral expresa: “Regresé con la satisfacción de haber vivido un día tan lleno y feliz en esta Roma inmortal”  (DP, 29-4-79, p.170). Orando en Vic expresaba: “Junto con 4 religiosas (dominicas), tuve una Eucaristía muy íntima evocando las grandes necesidades de mi país. Con las religiosas hemos pedido mucho para que nuestra vida de Iglesia y del país encuentren una solución conforme al corazón de Dios”. (DP, 10-5-79, p.185).

 

A los treinta y cinco años de su martirio, los frailes predicadores acompañamos y peregrinamos con estos pueblos sufridos y marcados por la violencia extrema, la migración permanente, la falta de oportunidades laborales, la pérdida de la confianza en las instituciones gubernamentales y en sus mediaciones políticas, todo esto reflejado en la ausencia de condiciones plenas y dignas de los hijos e hijas de Dios. Incluso luego del conflicto armado de los años 80´s, en el territorio centroamericano al día de hoy, las pérdidas humanas se han duplicado por la violencia extrema de manera exhorbitante. Pedimos al nuevo beato Monseñor Romero, que nuestra predicación y testimonio sea firme en la defensa de la vida y en el compromiso de predicar la paz; que este acontecimiento eclesial ayude a nuestros pueblos centroamericanos  y especialmente a su tierra natal, El Salvador, para que se cumpla la promesa del obispo mártir: "Si me matan, resucitaré en mi pueblo". 

 

Al recordar a Monseñor Romero también recogemos la memoria de muchos hombres y mujeres testigos de la fe, víctimas de la violencia. Pedimos al Dios de la Vida que todos ellos y ellas sean anticipo de la alegría Pascual del Señor Resucitado, siendo su sangre semilla de libertad y -que por su intercesión- nuestros pueblos gocen de paz y dignidad verdaderas y plenas.

 

Pedimos sus oraciones por nuestra Provincia San Vicente Ferrer en Centroamérica, para que unamos a la predicación de la Palabra de Dios el hecho y el derecho para nuestros pueblos.

 

Fr. Carlos Antonio Cáceres Pereira, OP

Prior Provincial

Los obispos españoles rompen públicamente con las políticas del PP y piden perdón por primera vez

 

Los obispos se apartan definitivamente de la doctrina social y política del Partido Popular y por primera vez no asumen las tesis populares de la recuperación económica. Además, han criticado la corrupción, el tratamiento de los inmigrantes y han pedido que no se desmantele el Estado de bienestar.

Así lo recoge el documento aprobado en la última Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y que marca el viraje hacia las tesis del papa Francisco. Por ejemplo, en inmigración, la Iglesia española da un toque a las políticas del Gobierno y señala que hay que reconocer la aportación de los inmigrantes a la sociedad. Apuesta por la "acogida de estos seres humanos" que vienen huyendo del horror, teoría opuesta a la del ministro de Exteriores, que defiende que vienen por causas económicas.

COM_CONTENT_READ_MORELos obispos españoles rompen públicamente con las políticas del PP y piden perdón por primera vez 

Tragedia en el Mediterráneo

Una vez más surge la tragedia. Una tragedia diaria, constante, permanente. Un goteo que no es nada más que el fruto de situaciones inhumanas de injusticia, violencia y pobreza en cientos de países del mundo. Hablamos, lógicamente, del cementerio del Mediterráneo, pero no podemos olvidar las tragedias de México o de Sudáfrica y de tantos otros países donde la migración es la única salida para poder vivir y donde se responde con el rechazo y la xenofobia: “que no entren”, “que se vayan”… 

El lamento, la indignación y el grito son necesarios, inevitables. Nos unimos a la voz del papa Francisco: «Expreso mi profundo dolor ante tal tragedia y aseguro para los desaparecidos y sus familias mi recuerdo en la oración. Dirijo un apremiante llamamiento para que la comunidad interracial reaccione con decisión y rapidez para evitar que estas tragedias vuelvan a repetirse»

Una vez más, tenemos que hablar de causas y de soluciones. No podemos seguir así por tiempo indefinido. En estos días, alarmados, vuelven a reunirse los responsables de los gobiernos, especialmente en la Unión Europea. Mucho nos tememos que las soluciones vuelven a ir encaminadas a más cierre de fronteras y más seguridad dentro de ellas, reincidiendo en la búsqueda de soluciones policiales en lugar de soluciones humanas.

Sin embargo, tenemos que denunciar el hecho de que la Cooperación al Desarrollo y la Solidaridad están casi quedando anuladas con la excusa de las políticas “de austeridad”, mientras se aumentan día a día –evitando la transparencia- lo destinado a los presupuestos militares y se plantean políticas fiscales que siguen beneficiando a los que más tienen en detrimento de la mayoría o brotan sin cesar los casos de corrupción.

Como dice Javier Jiménez Olmos, doctor en Paz y Seguridad Internacional, hay que reclamar a los gobiernos, ante todo, «ayuda a la cooperación y desarrollo de los países más pobres, de las personas más desfavorecidas» y «un trabajo constante para impulsar decididamente planes de paz en aquellos lugares donde hay conflictos. Planes donde se piense en las personas por encima de cualquier interés político o económico». Como él mismo afirma, «las soluciones militaristas conducen a nuevos conflictos…Ninguna de las intervenciones militares recientes con la excusa de promoción de la democracia, injerencia humanitaria o prevención contra el terrorismo (“guerra al terror”) ha conducido a más estabilidad, mejores condiciones de vida, o mayor libertad y derechos humanos en los países donde se han producido… Habría que repensarse esas políticas en las que los intereses económicos y geoestratégicos priman la agenda militar por encima de la seguridad humana. Las personas en los países democráticos tenemos mucho que decir cada día y exigir a nuestros representantes una implicación decidida en la cooperación al desarrollo y el fomento de la cultura de paz».


 

 

Manila; «esconden» a pobres en un hotel de lujo durante la visita del Papa

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La multitud filipina espera al Papa
(©LaPresse)

(©LaPresse) La multitud filipina espera al Papa

Lo admitió el gobierno. Un miembro de la Cámara de representantes pidió una investigación sobre esta acción «verdaderamente horrible»

 

 

Roma, 24.1.2015.- Estalla la polémica en Filipinas después de que el gobierno admitiera que había trasladado momentáneamente a un grupo de alrededor de 500 “sin techo” durante la visita de Papa Francisco. Corazón Soliman, Secretaria para el Bienestar Social, indicó que fueron transferidos a un hotel de lujo en la perifería de Manila.

 

No se hicieron esperar las polémicas, y Terry Ridon, miembro de la Cámara de representantes, pidió que se abra una investigación sobre lo sucedido, que definió como «operación de limpieza». El plan del gobierno, añadió, fue «verdaderamente horrible, puesto que Papa Francisco visitó nuestro país, en primer lugar para ver y hablar con los pobres».

 

Según el “Philippine Star”, Ridon pretende convocar a Soliman para que explique los motivos de esta decisión ante el Parlamento.

 

El Pontífice llegó a Filipinas la semana pasada y volvió a Roma el lunes pasado. En algunas entrevistas Soliman ha afirmado que algunas familias de personas sin hogar fueron «escondidas» poco antes de su llegada. Muchas de ellas vivían en el malecón de la Bahía de Manila, justamente en la zona en la que se llevó a cabo la Misa del domingo pasado.